Brasil : la desilusión
esperada
Holanda: El verdugo
Alemania: el siempre
organizado y peligroso
Argentina: la esperanza
Así catalogo a cada uno de
los países, los cuatro países que llegaron a instancias finales de la Copa del
Mundo, los que llegaron a jugar los tan anclados 7 partidos que permite el
torneo como máximo.
Brasil el local, mucho para
ganar,mucho para perder. Al final el destino lo llevó hacia la segunda opción
siendo la vergüenza del torneo, mostrando todas sus falencias frente a su
gente, a su público. Un equipo desarmado, desordenado que en solo dos partidos
se dieron el lujo de recibir 10 goles (7 alemanes y 3 holandeses). Teniendo la
mejor defensa de todas (según palabras de Pelé), fue la mas vencida de todas,
con la participación de un David Luiz desconosida, y su DT odiado y despreciado
por todo el pueblo local. Sin duda alguna Brasil deberá replantearse un montón
de aspectos para mejorarlos o, mejor dicho, restaurarlos y volver otra vez a
ser ese seleccionado eficaz en su ofensiva y seguro en su defensa. Nadie tiene
la culpa de que la camada de jugadores no tenga esa chispa que si la tenían los
Ronaldinho, los Kaká o los Robinho (casualmente jugadores no convocados por
Felipao).
Holanda y otro mundial que
llega a instancias decisivas y queda en la puerta de la gloria. La naranja ya
llegó a la final Mundial pasado y fue derrotado por el gran grupo de españoles que
por uno a cero se llevo la tan ansiada copa. Mas allá de quedar afuera en
semifinales contra Argentina por penales, los holandeses demostraron que
tranquilamente podían aspirar a ser finalistas o quizá hasta campeones del
mundo. Con un grupo plagado de jóvenes esperanzas y algunas figuras muy
influyentes en el mundo del futbol mundial (como lo son Kuyt, Van Pearsie y por sobre todos ellos, Robben , que en mi
opinión esta a la misma altura o muy cerca del nivel futbolístico de Messi).
Sin dudas el equipo de Van Gaal iluciona y mucho, solo basta esperar unos años
mas para ver el nivel de su nueva camada de jugadores que, sin duda alguna, va
a demostrar mucho a largo plazo.
Alemania, siempre candidato,
con un equipo muy organizado, duro y sin piedad. Un arquero que encabeza las
votaciones para ser el mejor del mundo, que lo demostró en las pocas
oportunidades serias que le generó en conjunto amarillo en la semifinal. Un
seleccionado aguerrido que con su mediocampo solido se hace casi una hazaña
poder penetralo y sin contar la dificultad que conlleva hacer lo mismo con la
defensa. El ataque comandado por el goleador máximo de la historia de las copas
del mundo, el eterno Klose, siempre temible, siempre respetado y convertido en
una insignia del seleccionado alemán.
Argentina, el finalista
esperado-inesperado, con un conjunto de estrellas que brillan en cada uno de
sus clubes, que brillan en la posición en la que juegan. Siendo de esos equipos
que a priori lo ven como candidato a ganar un titulo pero que nunca llega a
esas instancias decisivas. Despertando sentimientos nunca antes sentido por las
nuevas generaciones, posteriores al 90', que hizo que el pueblo argentino salga
a la calle a abrazarse como si se conocieran de toda la vida, que los
ciudadanos lloren como si en algo influyera en sus vidas después que toda la
fiesta termine, que dio la ilusión de poder dibujar una estrella mas en esa
bandera celeste y blanca hecha cazaca.
Mas allá de lo que marque el
tablero del Maracaná terminado el partido de la final de la Copa del Mundo, el
sentimiento vivido durante los 6 partidos que ya vi de la selección argentina
(contra Bosnia, Irán, Nigeria, Suiza, Bélgica y Holanda) llenaron el vacío que
durante muchos años perduró en deuda con el equipo.
¡Vamos Argentina!
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