domingo, 13 de julio de 2014

¡Vamos Argentina!



Brasil : la desilusión esperada

Holanda: El verdugo

Alemania: el siempre organizado y peligroso

Argentina: la esperanza

Así catalogo a cada uno de los países, los cuatro países que llegaron a instancias finales de la Copa del Mundo, los que llegaron a jugar los tan anclados 7 partidos que permite el torneo como máximo.

Brasil el local, mucho para ganar,mucho para perder. Al final el destino lo llevó hacia la segunda opción siendo la vergüenza del torneo, mostrando todas sus falencias frente a su gente, a su público. Un equipo desarmado, desordenado que en solo dos partidos se dieron el lujo de recibir 10 goles (7 alemanes y 3 holandeses). Teniendo la mejor defensa de todas (según palabras de Pelé), fue la mas vencida de todas, con la participación de un David Luiz desconosida, y su DT odiado y despreciado por todo el pueblo local. Sin duda alguna Brasil deberá replantearse un montón de aspectos para mejorarlos o, mejor dicho, restaurarlos y volver otra vez a ser ese seleccionado eficaz en su ofensiva y seguro en su defensa. Nadie tiene la culpa de que la camada de jugadores no tenga esa chispa que si la tenían los Ronaldinho, los Kaká o los Robinho (casualmente jugadores no convocados por Felipao).

Holanda y otro mundial que llega a instancias decisivas y queda en la puerta de la gloria. La naranja ya llegó a la final Mundial pasado y fue derrotado por el gran grupo de españoles que por uno a cero se llevo la tan ansiada copa. Mas allá de quedar afuera en semifinales contra Argentina por penales, los holandeses demostraron que tranquilamente podían aspirar a ser finalistas o quizá hasta campeones del mundo. Con un grupo plagado de jóvenes esperanzas y algunas figuras muy influyentes en el mundo del futbol mundial (como lo son Kuyt, Van Pearsie  y por sobre todos ellos, Robben , que en mi opinión esta a la misma altura o muy cerca del nivel futbolístico de Messi). Sin dudas el equipo de Van Gaal iluciona y mucho, solo basta esperar unos años mas para ver el nivel de su nueva camada de jugadores que, sin duda alguna, va a demostrar mucho a largo plazo.

Alemania, siempre candidato, con un equipo muy organizado, duro y sin piedad. Un arquero que encabeza las votaciones para ser el mejor del mundo, que lo demostró en las pocas oportunidades serias que le generó en conjunto amarillo en la semifinal. Un seleccionado aguerrido que con su mediocampo solido se hace casi una hazaña poder penetralo y sin contar la dificultad que conlleva hacer lo mismo con la defensa. El ataque comandado por el goleador máximo de la historia de las copas del mundo, el eterno Klose, siempre temible, siempre respetado y convertido en una insignia del seleccionado alemán.

Argentina, el finalista esperado-inesperado, con un conjunto de estrellas que brillan en cada uno de sus clubes, que brillan en la posición en la que juegan. Siendo de esos equipos que a priori lo ven como candidato a ganar un titulo pero que nunca llega a esas instancias decisivas. Despertando sentimientos nunca antes sentido por las nuevas generaciones, posteriores al 90', que hizo que el pueblo argentino salga a la calle a abrazarse como si se conocieran de toda la vida, que los ciudadanos lloren como si en algo influyera en sus vidas después que toda la fiesta termine, que dio la ilusión de poder dibujar una estrella mas en esa bandera celeste y blanca hecha cazaca.

Mas allá de lo que marque el tablero del Maracaná terminado el partido de la final de la Copa del Mundo, el sentimiento vivido durante los 6 partidos que ya vi de la selección argentina (contra Bosnia, Irán, Nigeria, Suiza, Bélgica y Holanda) llenaron el vacío que durante muchos años perduró en deuda con el equipo.


¡Vamos Argentina!

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