Otra final del mundo, otro partido más que permitió que otra
selección agregue una estrella más en su camiseta. Esta vez fue la disputa
entre Alemania y Argentina.
Alemania, “el cuco” para muchos por los nombres y la repercusión
del equipo en sí, pero más que nada se lo catalogó así por la victoria 7 a 1
contra el local dejándolo eliminado al menos de las posibilidades de disputar
la obtención de la Copa. Pero ¿es en realidad el grupo alemán un “cuco”? Si
bien una victoria por esa cantidad de goles al mismísimo Brasil tiene sus méritos
no parece ser suficiente si analizamos bien los contextos de la victoria y los
partidos anteriores.
En primer lugar, y como lo venimos aclarando en anteriores
críticas y crónicas, el Brasil edición 2014 no llega ni a los talones del
Brasil que realmente conocemos con su “jogo bonito” y demás atribuciones. En segundo
lugar, si analizamos meticulosamente el paso de Alemania por el torneo
destacamos, entre otras cuestiones, por ejemplo el partido con Argelia, en
octavos, que ganó por 2 a 1 fue durante el tiempo suplementario. Al equipo
teutón no le resulto fácil obtener la victoria ante un seleccionado que a
priori parecía accesible y que fue un partido parejo y con ocasiones claras
para los dos conjuntos.
No podemos dejar atrás a una Argentina que también llegó con
lo justo. Octavos, 1 a 0 contra Suiza con un gol de Di María en la puerta de
los penales, a los 118 minutos. Cuartos, 1 a 0 contra Bélgica con gol de
Higuaín a los 9 minutos del primer tiempo (este gol iba a ser el ultimo para
esta selección en la Copa del Mundo). En semis, contra Holanda ganando por
penales con un heroico Sergio Romero atajando dos penales.
Muchos de los medios argentinos minimizaban al seleccionado
albiceleste agrandando a esa Alemania con su proyecto a largo plazo que había empezado
ya hace varios mundiales atrás. Solo hay una cosa que decir: ni esa selección fantástica
alemana fue la que esperaban y tampoco esa selección argentina fue lo que
pensaron. Todos los medios internacionales daban como ganador de antemano al
seleccionado de Low y efectivamente fue así pero no del modo que esperaban.
Cualquier persona que escuchara a esos medios se hubiese
imaginado una final del mundo con una Argentina goleada, humillada. En fin… con
una selección alemana brillante.
La realidad es que Argentina perdió pudiendo ganar, que
Alemania ganó pudiendo perder. Todas las cartas fueron echadas, Argentina tubo
las de ganar, no supo aprovechar las oportunidades y “goles que no se hacen en
un arco…”
Con respecto al supuesto penal de Neuer a Higuaín, no hay discusiones,
ya no vale la pena hablar de errores arbitrales, el partido ya terminó, la Copa
hoy llegó a Berlín y ya nada más importa.
Orgulloso de mi selección, orgulloso de ser argentino.
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