La jornada de partidos de la segunda llave del Mundial de
Brasil, que conduciría a Argentina y a Holanda a la instancia de la semifinal,
dejó mucha tela para cortar y conclusiones que hasta ahora no teníamos en
claro.
Argentina demostró, como en los anteriores partidos, que va
de menor a mayor en esta Copa del Mundo.
Con un Higuaín inspirado, que en los
primeros encuentros no mostraba la “chapa” del nueve aguerrido que si hacía
mostrar presencia en las eliminatorias y amistosos previos, el equipo
albiceleste le ganó a Bélgica por 1 a 0. Si bien vimos la mejor versión del
grupo en lo que va del torneo, no podemos llegar a decir que todo fue color de
rosas. Di María, “el segundo fantástico”, como lo llegó a catalogar Martín
Liberman en su cuenta de twitter, se lesionó dejando al grupo sin su figura que
desbordaba muy bien por el sector derecho de la ofensiva, aunque en el partido
contra Suiza y con Bélgica le taparon la zurda y le impidió en infinidad de
oportunidades echar algún centro o remate. Fue sustituido por Enzo Pérez que
hizo una buena labor en la posición y para mi humilde opinión casi seguro será titular
en el partido contra Holanda.
En el partido se respiraba el suspenso para saber si al final
el grupo comandado por Sabella podría romper el maleficio y hacerse con una de
las dos butacas en el Arena Corinthians, San Pablo. Si tendríamos que catalogar el valor de las
butacas podríamos decir que estaban en oferta tanto para Argentina como para Holanda
por los rivales con los que se enfrentaron los dos, siendo estos “de ribetes
menores” a comparación de las dos potencias.
“La naranja”, por su parte, sufrió todo el partido de 120
minutos por el espectacular arquero que posee Costa Rica que se vio lucido a
medida que pasaban los remates de Robben y compañía. Daba la sensación que Holanda
no tenía por donde entrar para poder vencer la valla costarricense que tenía
como custodio a un Keilor Navas que ya había tenido una gran temporada en Europa
antes de llegar al Mundial.
Era la fiesta de semis de los grandes, era la fiesta de
semis de las potencias, o al menos así parecía hasta que vimos como Costa Rica
se le paró a la naranja mecánica de Louis Van Gaal e hizo de un partido
catalogado como “afano” para Holanda antes de empezar el partido. Sin embargo,
al equipo europeo no le sobro nada para conseguir la victoria y acceder a una
de las entradas para “la fiesta” de las semis del Mundial. Uno de los artífices
para llegar a ella fue el arquero suplente Krul que fue la apuesta del DT que
antes de que termine los 120 minutos lo cambio por Cillessen para la definición
de penales. El arquero suplente acertó a cada uno de los palos en donde se
ejecutaron los penales costarricenses atajando dos de ellos.
Cada uno de los dos que accedieron a las semifinales, los
dos tienen aspectos a favor y en contra, aspectos que tanto Van Gaal, como
Sabella podrían sacarle jugo, estará en ellos saber hacerlo y disimular las
falencias propias de sus equipos.
Ya los dos están en la “fiesta”, ya los dos están entre los
cuatro mejores del mundo, ya los dos se aseguraron jugar los 7 partidos
planteados desde el principio, ahora van por ganarse el pase para quedarse en
el último partido de todos y poder ser el que apague la música y las luces del
Maracaná, para poder llevarse el tan ansiado suvenir de oro por el cual 32
equipos sueñan cada 4 años y agregar una marquita en forma de estrella en sus
camisetas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario